No tengo ganas de desbaratar la curiosidad ajena así que no voy a destripar el argumento. Tampoco tengo la certeza de que pudiera. No sé en qué estado de trance narrativo hay que estar para acertar con los verbos adecuados, con los adjetivos justos que expliciten una síntesis, una sinopsis o como quieren ustedes decir.
Su generoso metraje da para querer marcharse o querer que dure una hora más, según el ánimo. Quedamos entonces en que esta película es un reto a nuestra paciencia o un regalo para nuestro morbo/masoquismo. He leído comentarios en la red que dan completa información ( sesuda, pensada, exquisitamente escriturada ) sobre el film y otros que, afortunadamente, se alían con mi desencanto o con mi perplejidad.
Inland empire ( ya voy terminando ) igual merece revisionado. Como algunas películas de Dreyer o del más robusto y personal Cronenberg. Importa escasamente que salga Laura Dern ( que son treinta mujeres en una o no es ninguna mujer y todo es un retorcimiento poético de nuestra mente alucinada ) o mi muy querido ( salvo en Eragon y algún otro viaje al cine edulcorado de los alumnos de primaria ) Jeremy Irons.
Lo que tengo muy claro es el tremendo juego que da Lynch al bloguero aburrido ( hoy con ojeras por el tremendismo horario de los Óscars ) o al cinéfilo responsable que quiere, a pesar de las inconveniencias, dar siempre y en todo lugar un mensaje claro, nítido, decodificable.
Yo me abstengo: me arrobo la legitimidad de no pronunciarme. Que opinen otros. O esto es una opinión: la única, tal vez. Todo lo demás es un ejercicio funambulista de pecados no limpiados, de mujeres al borde de un ataque de Lynch, más bien.
Prometo que la veré en breve con una mentalidad menos contaminada. Si es posible. Y escribiré ( como Dios o Billy Wilder mandan ) otra entrada en mi página, otra reseña en esta cada día más completa página de cine en la red. A beneficio de inventario cinéfilo. El mundo es extraño…
Lo mejor: Su hipnótica capacidad de fascinarnos con imágenes muy sugerentes. Por supuesto.
Lo peor: Su absoluta falta de coherencia narrativa. Su extrañeza total.
