“The Host” posee escenas magníficas, humor transgresor, unos personajes que adoptarías y visualmente es la caña. Pero los japos son los japos y no pueden conformarse con hacer, sencilla y llanamente, una película de monstruos. Ellos tienen que mezclar el terror y el humor, la política y el gore, Spielberg y Lynch… y, claro, así les sale. Con unos altibajos de ritmo brutales, con una subtrama viral que nadie termina de comprender y un final que es puro delirio. Qué le vamos a hacer. Estos tíos son así. Prefieren complicarse la existencia a firmar obras maestras. A pesar de todo, y como los gafapastas ya somos casi legión, “The Host” se convertirá en pieza de coleccionista en cuanto salga en DVD. Yo nunca diría que es una buena película (Dios me libre) pero sí me atrevería a afirmar que se trata de una entretenida rareza que no dejará a nadie indiferente. ¡Cuántos filmes americanos o nacionales matarían por una reseña así!
Lo mejor: El talento de su joven director y el desafío que supone su sola existencia.
Lo peor: Que se aleje tanto de lo previsible que pueda desilusionar a la mayoría de su público occidental.
