Edmond (William H. Macy) es un hombre normal, gris, que tiene un buen trabajo y está casado desde hace varios años. Una noche, Edmond se da cuenta de lo vacia que está su vida y su matrimonio, y acaba abandonando a su mujer y a su tranquila vida con ella. La película narra un descenso a los infiernos de un hombre y como ese hombre se enfrenta a sus temores que a su vez son sus deseos más inconfesables. La fuerza e intensidad del guión de David Mamet son más que palpables, aunque no tanto la dirección. El debutante Stuart Gordon no termina de hacerse con la historia, y la envergadura del trabajo de Mamet le viene grande.
El ritmo es algo lento, aunque la corta duración del film hace que éste no se resienta en exceso. Ese grandísimo actor llamado William H. Macy está inmenso en su papel, dotando a su personaje de un gran registro emocional. A su lado desfilan habituales del cine de Mamet, como su mujer Rebecca Pidgeon, así como jóvenes intérpretes como Mena Suvari, Julia Stiles, Dulé Hill o Denise Richards, que realizan muy buenos trabajos.
Lo mejor: El guión de David Mamet y William H. Macy.
Lo peor: Que Stuart Gordon no esté a la altura dle texto de Mamet.
