Interesante cinta del director y productor Alan J. Pakula, pero que resulta irregular debido a la evolución de la propia trama y al casting.
Basada en la novela homónima de William Styron, los momentos cumbres de la película coinciden cuando la secuencia es conducida de la mano de una magnífica Meryl Streep (que gana el Óscar); las caídas son provocadas por los excesos de Kevin Kline, que no se adapta demasiado bien a su papel, y por la presencia del soso Peter MacNicol.
Pero también la acción sufre esos altibajos. Los flash-back del campo de concentración están muy conseguidos y predominan sobre algunas escenas cotidianas que no están muy bien rodadas.
De todas formas el filme se recuerda con agrado gracias a una estudiada conclusión, donde los acontecimientos del presente son consecuencia directa de los impactantes sucesos del pasado.






