Cinta peculiar de Don Siegel, que aprovecha un divertido guion de Budd Boetticher y se alía con su amigo Clint Eastwood, para realizar un spaghetti western en México. La nota de humor la pone Shirley Maclaine, una monja casi tan dura como Eastwood, que sirve de espía para la revolución mejicana. El personaje del actor norteamericano es el habitual en la serie de Sergio Leone, es decir el pistolero que sirve al mejor postor. La combinación de ambos es lo que le da a esta cinta el carácter de comedia.
Por el lado técnico cabe destacar la siempre eficaz fotografía de Gabriel Figueroa, sobre todo en las tomas con escasa luz. Véase, por ejemplo, la secuencia dentro de la cueva, con los personajes que interesan parcialmente iluminados.
Para darle el empaque de western al uso de esos años, sólo faltaba la música de Ennio Morricone. El recuerdo de películas como Por un puñado de dólares (Per un pugno di dollari de Sergio Leone, 1964) es inevitable.
Lo mejor
La combinación de los personajes interpretados por Shirley MacLine y Clint Eastwood.
Lo peor
Nada que reseñar











