El siempre carismático Johnny Depp es el encargado de encarnar a este bandido de primera clase con total corrección. En contrapunto, Christian Bale personifica con total frialdad y credibilidad a ese perseguidor perseverante e insistente. Enemigos públicos posee una trepidante y apasionante trama romántica, a la que a veces es acusada de cierta lentitud en su desarrollo.
La película, con una soberbia ambientación de los Estados Unidos de los años 30, una magistral puesta en escena y una atmósfera clásica, es capaz de reinventar dicho género en todos los aspectos. Sin duda, Enemigos públicos es un fantástico homenaje al cine de gánsteres y un film a reivindicar. No es una obra maestra, pero si algo cercano.
Lo mejor: Su sabor a clásico.
Lo peor: Que se la pierda.
