SINOPSIS
Nick Cassidy (Sam Worthington), un antiguo agente de policía, se escapa de la cárcel y se dirige al Hotel Roosevelt de Nueva York. Al subirse a la cornisa de uno de los pisos más altos, pone en peligro mucho más que su vida. La ciudad entera está a punto de quedarse paralizada, incluidos ciertos individuos que guardan grandes secretos.
CRÍTICA
El largometraje comienza mostrándonos la ciudad de Nueva York desde las alturas, para ir metiéndonos el vértigo en el cuerpo. Inmediatamente después aparece Sam Worthington reservando una habitación con vistas y vemos como se prepara para intentar dar fin a su vida.
Un largometraje en el que casi nada es lo que parece, original en su planteamiento, que consigue entretener (que eso es lo que buscamos de una película), con bastantes giros de guion sobre todo a partir de la media hora y con un Ed Harris con una caracterización de hombre mayor, demasiado exagerada y cutre para mi gusto. No es del tipo de largometrajes que cree reflexiones, ni discusiones trascendentales una vez haya sido visionado. Es del tipo de películas que te distraen mientras duran y consiguen que desconectes de la rutina. No es una obra maestra, pero tampoco es un bodrio.
En resumen: cine para verlo tranquilamente una tarde en el sofá de tu casa.
