Pero por supuesto, esa es la parte fácil… la originalidad de la propuesta de un principiante Danny Boyle es ese humor negrísimo que impregna el filme de principio a fin, esa inventiva visual tan curiosa (ver la secuencia en que Renton sufre síndrome de abstinencia) y sobre todo, unos personajes que, a pesar de ser lo que son, acaban ganándose la simpatía del espectador. y éso ocurre gracias a la pericia de los actores, especialmente Robert Carlyle (simplemente maravilloso), Ewen Bremmer (su Spud inspira una enorme ternura), Jonny Lee Miller (convierte un personaje odioso en un tipo con carisma del que el espectador siente lástima) y por supuesto Ewan McGregor, que insufla en su Mark Renton toda la confusión del personaje, sus luces, sus sombras, su inteligencia, y sobre todo ese extraño encanto que rezuma.
Si no logra la máxima nota y la perfección es porque durante sus primeros 45 minutos la historia peca de sosa, como decíamos antes, y porque el personaje de Kelly MacDonald es un pegote algo innecesario (¿es que siempre, en toda película, por experimental que sea, tiene que haber una chica que le haga tilín al protagonista?), pero todo Trainspotting rezuma brillantez, audacia e inteligencia a raudales. Bienvenida fue, es y será.
Lo mejor: Los últimos 40 minutos en su totalidad, y el enorme trabajo de todos los actores, destacando especialmente Ewan McGregor y Robert Carlyle
Lo peor: El personaje de Diane no aporta nada, y a la película le cuesta arrancar
