David Cronenberg adapta la novela de Christopher Hampton con cierta solidez y tensión sexual, pero sin caer en la tentación. Pero Cronenberg no fascina, aburre, algo menos que en ‘El almuerzo desnudo’. Recuerdo la única película que me fascinó de él, ‘Una historia de violencia’ fue para mi una grata sorpresa, no solo por el magnético personaje de William Hurt sino por su aire de falsa calma. Pero en ‘Un método peligroso’ vuelve un Cronenberg mucho más convencional, con una historia que te deja totalmente indiferente.
Todo se resume en sexo, mentiras y cartas escritas a mano, mientras que el trío protagonista se preocupa por interpretar concienzudamente cada uno a su personaje. La psicología sirve como medio para hablar de la monogamia, aunque a veces se sienta retraída. Keira Knightley consigue crear un personaje demente al principio, pero que poco a poco termina en una recomposición total de su personaje. Todo lo contrario ocurre en Michael Fassbender, que encarna al joven psiquiatra Carl Gustav Jung, de apariencia serena hasta que se transforma en un personaje perturbador. En cuanto a Viggo Mortensen, su personaje de Sigmund Freud no le llega a la suela de los zapatos a Nikolai de ‘Promesas del Este’. Y no olvidarnos del personaje de Vincent Cassel tan incitador como atractivo.
Sinceramente, el espectador pierde el hilo y el interés hacia la mitad de su metraje. Aún así, la película se puede ver aunque con cierta dificultad. A destacar la espléndida y memorable banda sonora de Howard Shore.
