Tom Cruise debe medir como un metro y medio, de ahí que siempre me haya sorprendido que se convirtiera, con tanta facilidad, en un héroe de acción. Mucha culpa de convertir a nuestro cienciológo favorito en actioner, la tuvo la saga Misión Imposible (de la que Cruise es productor), que llega ya a su cuarta entrega, de la mano de Brad Bird, director asociado a Pixar que hace su primer film más allá de la animación, y con producción de J.J Abrams, productor también de la tercera entrega e hijo bastardo (o copión) del Spielberg de hace unos años.

 

Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma es el film que debe devolverle la estrella a Cruise, después de fracasos en taquilla y escándalos personales, y visto los resultados en taquilla no parece irle nada mal, por lo que no resulta descabellado pensar en un Misión Imposible 5.

 

El argumento del film es más sencillo que el mecanismo de un chupete. Cruise sigue sonriendo con esa mueca repugnante y más de una situación roza el ridículo; pero te lo pasas bien durante el visionado. Sin contar con grandes set-pieces, el film se sigue con interés y no hay puntos muertos. Es espectacular, pero no la repanocha (como Transformers 3 por ejemplo), y lo que uno de verdad disfruta durante la proyección son los actores secundarios: Simon Pegg, divertido haga lo que haga (quién le iba a decir al cómico inglés que empuñaría un arma con convicción y hombría), una Paula Patton, que afortunadamente, no representa ningún interés romántico, y se dedica a dar cera, y un acertado Jeremy Renner, ganado a Cruise en las escenas de acción.

 

La dirección de Brad Bird es funcional, llenando la película de grandes secuencias de acción y tensión, que gustan, pero no impactan. En cualquier caso, no se trata de un mal debut en cine “real” a pesar de lo impersonal de la propuesta. La persecución durante la tormenta de arena esta bien resuelta, y el clímax resulta satisfactorio. No como la publicitada secuencia en el rascacielos, que no es más que Cruise con mallas escalando un edifico alto.

 

Una buena película de acción, que se sitúa, sin dificultad, como la mejor de la saga. Confieso que la primera nunca me gusto, aborrecí la segunda y la tercera ni la recuerdo. Tampoco soy fan de Cruise, así que Protocolo Fantasma es todo un triunfo. ¿Cuánta culpa de ello tienen el resto de actores, sin contar a Cruise? Por el bien de la estrella, mejor no responder a la pregunta.

Lo mejor: Simon Pegg. Jeremy Renner y la apuesta por constantes set-pieces
Lo peor: Se echa en falta una mayor espectacularidad
publicado por Alberto Zamora López el 16 enero, 2012

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