Hace no más de diez años un ogro verde malhumorado y huraño y un asno charlatán hicieron la delicia tanto de pequeños como de mayores, de crítica y público. ‘Shrek’ fue y seguirá siendo una auténtica revolución de ingenio, al presentar un humor irreverente en forma de parodia del universo Disney y sus cuentos de hadas. Pero lo malo del éxito es que su demanda acaba por explotar ese ingenio con secuelas cada cual menos original que la anterior. Han hecho falta hasta tres continuaciones para que en la cuarta dejen, por fin, en paz al ogro. Pero DreamWorks no se conforma con eso y quiere más. Por lo que ahora decide sacar provecho de los personajes secundarios de aquellas secuelas.
Al igual que podían a haber hecho una película sobre asno, la han hecho sobre aquel entrañable minino atigrado de acento andaluz, capaz de enternecernos el corazón con sus ojitos de cordero degollado. Chris Miller juguetea con su ovillo de lana hasta deshacerle y convertirlo en un simpático y entretenido spin-off del Gato con botas, que viene siendo la versión felina del Zorro, cuya voz la pone de nuevo Antonio Banderas.
La película es una agradable aventura animada en busca de unas habichuelas mágicas, con gags tan dispares como predecibles (todos los relacionados con gato). A Gato le acompañan personajes como Humpty Dumpty, un huevo con yema de oro y otros tan interesantes como Kitty “zarpas suaves”, una rauda ladrona de zarpa blanca, cuya sensual voz la pone la actriz mexicana Salma Hayek. Un filme perfectamente animado, en el que posiblemente sobre el 3-D, protagonizada por un forajido gatuno que zapatea a ritmo de flamenco y que se presenta con referencias al spaghetti western.
