El segundo largometraje de Mike Mills, quien debutó en 2005 con ‘Thumbsucker’, es una película sobre sentimientos, emociones, sobre una vida difícil de vivir, pero sobre todo es una película sobre la orientación sexual. Un personaje, interpretado magníficamente por Christopher Plummer (incluso me atrevería a decir que es un claro vencedor de la estatuilla dorada), que declara su homosexualidad a su hijo, algo difícil de exteriorizar en tiempos donde predominaba la falsa moral. Y si a ello le sumamos una enfermedad terminal todo se convierte en una tragedia. Sí, una tragedia pero realmente emotiva y conmovedora.
‘Beginners’ es una historia profunda, honesta, sincera y en raras ocasiones divertida, narrada desde el presente y el pasado. Mike Mills maneja con delicadeza y finura el humor y las situaciones más dramáticas se convierten en reflexivas. El amor deja un vacío muy grande, imposible de llenar, y más cuando tu vida, esa que te negaste a vivir, toma decisiones incomprensibles. Pero en éste relato lo que interesa no es la historia de amor, en la que falta información para poder empatizar con ella, sino la relación paternofilial que resulta exuberantemente atractiva.
