Ahora le toca el turno a una ya poco esperada novena parte, Hellraiser: Revelations, que según he leído por ahí Dimension Films ha lanzado directamente en DVD para no perder los derechos de la franquicia y para recaudar algo de dinero con el que financiar el remake de la primera parte que llevan planeando hace años. El responsable de este producto no es otro que Víctor García, cineasta barcelonés procedente del mundo de los efectos especiales, que a día de hoy tiene en su currículo tres secuelas directas a vídeo, incluyendo esta última, Return to House on Haunted Hill y Reflejos 2. Sus películas tienen cierto tufo a telefilm, y son todas obras de segunda o tercera categoría, siempre intentando aprovechar el tirón del título de las cintas originales.
Esta novena entrega no tiene más valor que el que debe tener. Esto es, funcionar como mero producto de videoclub para que puedan disfrutarlo los completistas de la serie y algún que otro aficionado despistado al terror. Se trata tan sólo de un film para pasar una truculenta tarde de fin de semana sin ninguna pretensión de ver buen cine. ¿Que resulta entretenida? Sí, pero no le busquemos más, porque no hay más. Revelations no deja de ser una reedición de la película original, pues cuenta una historia supuestamente nueva que recicla momentos e ideas enteras de aquélla, aunque esta vez todo está narrado en clave adolescente y se nos cuente la historia casi a través de larguísimos flashbacks. Quizás esté ahí lo mejor del film, en esa estructura hacia atrás, pero no porque cree suspense real, sino porque el espectador puede jugar a adivinar lo que terminará ocurriendo en cada secuencia y en los minutos del final. A nivel interpretativo la cinta no sale muy bien parada. En anteriores trabajos del director los actores hacían un trabajo muy superior, lo que no es decir mucho.
Hay que destacar, sin duda, que Hellraiser: Revelations es la primera película de la longeva saga que no cuenta con Doug Bradley para interpretar a Pinhead y, de hecho, éste se negó de manera rotunda a dar vida por novena vez al cenobita. En su lugar, tenemos a Stephan Smith Collins. No está del todo mal, pero se nota el excesivo mimetismo de su interpretación a la hora de emular, sin conseguirlo, al Pinhead original. Eso sí, el personaje no ha cambiado, pues sigue diciendo las mismas parrafadas que en episodios anteriores, aunque aquí de una forma mucha más simple dadas las notorias carencias de los diálogos del paupérrimo guión.
En definitiva, esta novena parte es casi el peor capítulo de la serie, y está muy por debajo de la tercera, considerada hasta el momento como la peor por un servidor. Al igual que las demás, entretiene y esta al menos mantiene el tipo gracias a sus elaborados efectos especiales, que junto con las consabidas dosis de gore son lo mejor del film.
Se merece un 4, no más.
Lo mejor: Sus elaborados efectos especiales.
Lo peor: Su casposa factura televisiva, sus actores y su argumento, repetitivo y nada original.
