Aún siendo una película floja, que lo es, tiene cosas bastante buenas. Fresnadillo logra dar vida a los terrores nocturnos infantiles de una manera inquietante y perturbadora, por lo que consigue que la historia, mitad cuento mitad leyenda urbana, te atrape y asuste un poco.
Creo que el fallo se produce a la hora de llevar esos miedos al terreno de los adultos, ya que lo hace de manera atropellada y confusa. Así la historia, que empieza con fuerza visual y una narrativa que engancha, pierde fuelle y se desinfla hacia el final, al intentar explicar la realidad con un argumento que no llega a cuajar del todo.
Buena fotografía. Destaca el trabajo interpretativo de Clive Owen y Pilar López de Ayala.
Lo mejor: El cuento.
Lo peor: El final.
