Danny es un agente especial retirado (porque casi mató a un niño, primer cliché en los primeros diez minutos de película) que tiene que volver al trabajo (segundo) para salvar a su amigo (Robert deNiro), quien se encuentra prisionero a manos de un jeque árabe.
Su misión será matar a los tres miembros del SAS que asesinaron a los hijos del jaque y conseguir una confesión por parte de todos ellos. Danny decide ir en busca de ayuda de dos antiguos compañeros (un cambiadísimo Dominic Purcell y Aden Young), quienes se apuntan por la recompensa de 6 millones (Danny no quiere el dinero, claro, solo lo hace para salvar a su amigo). Las cosas se complican más cuando un ex agente del SAS (Clive Owen) empieza a seguirles la pista.
Asesinos de élite es la típica película de acción protagonizada por Jason Statham y con un largo cameo de Robert deNiro donde disfrutarás si sabes a lo que vas. Es muy entretenida, con mucha acción y violencia y, aunque es un poco larga para lo que tiene que decir, saldrás del cine con la sensación de haber pasado un buen rato. No tiene nada de especial y se olvida fácilmente, pero es una buena elección para una tarde con los amigos.
Aunque deNiro está bastante desaprovechado, tenemos a Jason Statham (acostumbradísimo a estos papeles) y a Clive Owen, que lo hacen bastante bien. Las escenas de acción están bastante trabajadas y la película tiene un ritmo rápido, por lo que no se hace demasiado pesada.
Ah, y la película está basada en hechos reales, por si a alguien le interesa.
