Un ingenioso y gratificante comienzo para una película cuyo metraje resulta un tanto excesivo, en donde las escenas dramáticas no son su punto fuerte. El asesino, oculto desde el principio debajo de esa característica máscara de fantasma y de indumentaria negra, no se descubre hasta el final. Tías buenas y terror para un entretenimiento de filo cortante que, por supuesto, no supera a la primera, pero que contiene una retahíla de guiños al género de agradecer.
Lo mejor: La secuencia inicial.
Lo peor: Quizás algo menos de metraje.
