La película está dividida en dos tiempos y dos mundos: por una parte, el fantasioso reino de Asgard, donde Odín entrega el poderoso martillito de juguete a su sucesor, el rey del trueno, y nuestro terrenal presente, donde se dan escenas de comedia con un humor sin garbo. Su dramaturgia recuerda a la de ‘El Señor de los Anillos’, que incluye escenas interesantes con otras menos interesantes. Marvel nos ofrece una película que se limita a ser correcta, que no arriesga en nada y que contiene los típicos elementos del género. El reparto tampoco ayuda demasiado, compuesto por un sosaina Chris Hemsworth preocupado nada más que por enseñar su tableta de chocolate, una Natalie Portman en racha, que apenas se la ve y un Anthony Hopkins en su línea.
Lo mejor: Su aparatosa carcasa.
Lo peor: La falta de innovación.
