Los villanos han logrado hacerse un hueco muy importante en la historia del cine de animación. Algunos inolvidables como: Sid (de Toy Story), ese niño diabólico y macabro que destruía los juguetes para saciar su apetito de diversión; El Emperador Zurg (de Toy Story 2), un malvado ciborgue de plástico empeñado en conquistar el universo y en acabar con Buzz Lightyear; Síndrome (de Los Increíbles), ese fanático antihéroe que elaboró un plan de venganza contra los superhéroes que le arrebataron su infancia; o el perverso Lord Farquaad (de Shrek), un príncipe caradura, que envía a Shrek a rescatar a la princesa Fiona del castillo, para después casarse con ella. Todos ellos han conseguido aterrorizar tanto a hijos como a padres. Pero Gru, lamentándolo mucho, no ésta entre ellos. Es demasiado bueno para convertirse en un malo malísimo, hay que tener más que corazón, malevolencia.
Lo mejor: El trailer, las tres encantadoras niñas huérfanas y la voz de Steve Carell (su acento ruso le aporta brío al personaje).
Lo peor: Su incapacidad de emocionar, de conmocionar y el afán de sus directores por contar muchas cosas en tan corta duración.
