Marcus Nispel repite la jugada de Viernes13. Es decir, coge un clásico de los 80 que tampoco es que sea una obra maestra, no obstante su vil fotocopia convierte al original en un filme apoteósico.
El Conan de Millius por lo menos presentaba una violencia seca acorde a lo narrado, Swarsenegger representaba un guerrero sin sentimientos, un auténtico bloque de hierro.
El protagonista de Juego de Tronos “Jason Momoa” es ciertamente blando y falto de carisma. La dirección en las peleas carece de dramatismo, los villanos son ridículos y el abuso de lo FX por ordenador nos muestra un mundo frío muy alejado del polvo de los escenarios naturales. Sólo salvaría el buen oficio del “Hellboy” Ron Perlman.
Lo mejor: Ron Perlman.
Lo peor: Prácticamente todo.
