De Jean-Pierre Jeunet me queda pendiente de ver ‘Delicatessen’, su primer largometraje y una pieza fundamental para el funcionamiento del engranaje de ésta película. Primerísimos planos con ojo de pez y un ingenioso montaje son los aspectos técnicos que llevan acompañando a Jeunet desde sus comienzos. Sin olvidarnos de una música, en éste caso compuesta por Raphaël Beau, lo bastante peculiar como para encantar.
Lo mejor: La impecable escritura formal de su realizador.
Lo peor: Un humor en el que sobran los refranes populares.
