El hombre de al lado narra un conflicto entre vecinos que parece no tener fin. Una simple pared medianera puede dividir dos mundos, dos maneras de vestir, de comer, de vivir. De un lado Leonardo, fino y prestigioso diseñador que vive en una casa realizada por Le Corbusier.
Del otro lado Victor, vendedor de coches usados, vulgar, rústico y avasallador. Victor decide hacer una ventana para tener más luz, y ahí empieza el problema: cada uno toma conciencia de la existencia del otro. La mirada del extraño corroe y pone en entredicho una vida aparentemente normal, y abre la puerta a los miedos, a las miserias y a las actitudes más viles.
El hombre de al lado fue filmada en la ciudad de La Plata en la única casa que el genial arquitecto suizo francés Le Corbusier diseñara en toda América, considerada una obra maestra de la arquitectura moderna.
La historia nos plantea el miedo al invasor, el miedo a perder nuestra intimidad tan recelosamente guardada. Y hasta qué punto somos capaces de llegar para seguir protegiéndola. Ante la amenaza de perderla, nos volvemos insociables e incluso un poco crueles con la gente que nos rodea. El film contiene uno de los finales más crudos sobre la naturaleza humana, que se han rodado en los últimos años.
