Hay más carisma robótico que humano. De nuevo el elenco de actores se agacha en la película para dar paso a los mastodónticos robots alienígenas. Ni Shia Labeouf en el papel de jovenzuelo héroe de turno, tampoco Josh Duhamel encasillado como agente del gobierno y ni siquiera la ‘chica Transformers’ llegan a la suela del zapato a los verdaderos protagonistas mecanizados.
La colaboración especial de John Malkovich y el chiste de John Turturro le dan una gracia a un film que se pasa en dar explicaciones, la burocracia, los preliminares y por ello tarda mucho en llegar a la acción frenética. La batalla definitiva entre los Autobots y Decepticons tarda en aterrizar en combate, pero los impactantes efectos especiales terminan regalando escenas como las protagonizadas por Shockwave, el robot encargado de dar espectáculo en las escenas más impresionantes de la cinta.
Tras perder a la galáctica Megan Fox en lo que creyó Steven Spielberg que fue un movimiento inteligente, la tercera parte de Transformers pierde un arma secreta de gran importancia. Rosie Huntington Whiteley, galardonada como la mujer más sexy del momento según la revista Maxim, no es más que una versión sin gracia de Cameron Díaz.
Tensión, nervios, conversaciones a voces, destrucción material… La película es un caldo que se va cociendo en un hornillo hasta que por fin cocina una guerra donde vemos lo que la gente espera para convertir Transformers 3 en un ‘taquillazo’ del verano: La infatigable lucha por la supervivencia entre los robots más queridos del mundo del entretenimiento en los últimos 30 años.
Lo mejor: - Los efectos especiales y las escenas con Shockwave.
Lo peor: - El recurso humano de la película. Los actores pasan desapercibidos a pesar de los dos John (Malkovich y Turturro). - La ausencia de Megan Fox como chica Transformers.
