Natalie Portman es una actriz como la copa de un pino, suele tener buen criterio a la hora de elegir papeles, y ahora está especialmente de moda tras ‘Cisne Negro’ y las otras tres películas que ha hecho este año. Aprovechando el tirón, han traído a España esta película, estrenada en 2009, y que, no nos engañemos, no habría pasado nada si no llega a estrenarse.
El argumento nos presenta a Emilia (Portman), una abogada recién licenciada en Harvard que empieza a trabajar en un importante bufete de Nueva York. Emilia inicia una relación con su jefe (Scott Cohen), casado y con un hijo, provocando el divorcio de su actual mujer (Lisa Kudrow). De su relación con el jefe tiene un hijo que muere a los tres días de nacer. Esto, unido a su mala relación con el hijo de su jefe, hace que Emilia pase por unos momentos muy dificíles.
Y eso es el prólogo. La película en sí se compone de los llantos y lloros de los protagonistas. Lacrimógeno. Problemas con el bebé que perdió, problemas con su jefe, con la exmujer y con el hijo. Problemas con sus padres, con los vecinos, con la lactosa. Problemas consigo misma. ¡Corre, Natalie! ¡Huye de ahí y empieza una nueva vida aquí conmigo!Por suerte los personajes resultan creíbles gracias a todas las actuaciones del reparto. La pareja protagonista está espectacular, e incluso Lisa Kudrow consigue dejar de ser Phoebe por momentos. Y mención al chaval (Charlie Tahan) que borda el papel de niño pijo y remilgado sin caer en la apatía ni en la sobreactuación. Espero que se le siga viendo en películas.
Por lo demás es una historia sosa, cansina e injusta. No es emocionante ni emotiva, y dudo de su valor como pasatiempo. Quizás le raspe el aprobado a algún aficionado del género. Pero no será ese mi caso.
