Con una lograda ambientación, este largometraje de Rowan Joffe, hijo de Roland Joffe (Los gritos del silencio, Encontraras dragones) nos cuenta la historia de un carterista de poca monta, que ante la muerte de su protector pretende hacerse con el control de la zona, aunque para ello tenga que asesinar a sus antiguos compañeros e incluso a la chica que esta enamorada de él.
Con unos secundarios de lujo como John Hurt (Los crímenes de Oxford) y Hellen Mirren (Red, The Queen) este largometraje contiene los ingredientes necesarios para mantener al espectador atento a la pantalla, la única pega que se le podría sacar es que tiene un final demasiado complaciente.
Como curiosidad, el parecido físico que tiene Sam Riely (Control, Franklyn) que realiza una actuación sobria y correcta, con Leonardo Di Caprio.
Lo mejor: La ambientación
Lo peor: Un final demasiado complaciente.
