Aronofsky es capaz de lo mejor (The Wrestler) y de lo peor (The Fountain). Cisne Negro es una película hecha con concepción de vídeo pero con intensidad muy cinematográfica. Una historia de obsesión en una persona desquiciada y emocionalmente perturbada.
Film ambientado en el mundo de la danza, pero podría ser cualquier otro que absorbe a la persona que trabaja en él. De hecho, los paralelismos con la anterior película del director, The Wrestler, son claros. Un personaje condenado por su personalidad, pasado o ambos que debe enfrentarse a un futuro mejor, pero no con demasiada esperanza. Hasta que toca el momento del sacrificio.
Aunque es un film con demasiados planos medios y primeros planos, Natalie Portman los soporta con mucho talento, haciéndonos partícipes de todas sus dudas y emociones encontradas. El resto del reparto, con una sorprendente Mila Kunis, un convincente Vincent Cassel y una monstruosa Barbara Hersey (por lo que se ha hecho en la cara) completan una inquietante historia de obsesiones.
Aunque el símil más fácil que se me ocurre es el de (no leas ésto, podría resultarte un spoiler) es "Una mente maravillosa", la película retrata de forma muy enfermiza y convincente el tortuoso camino hacia la genialidad. De cómo la obsesión por mejorar y conseguir la perfección puede ser muy perjudicial.
Muy interesante.
