Tenemos el primo que acaban de dejar en el altar (Quim Gutiérrez), que tiene que hacer frente a media iglesia llena para explicarles que no va a haber boda, que, dolido por la ruptura, se deja llevar por sus otros primos e ir a Santander a ver qué fue de Martina, su primer amor, aquel al que juró amor eterno.
Tenemos el primo que va de sobrado por la vida (Raúl Arévalo), el lanzado, el que va de que nada le importa pero en el fondo tiene su corazoncito. Quiere ayudar a su primo, espabilar al otro primo y, a la vez, arreglar la situación de quien fue como un padre para él en el pueblo (un Antonio de la Torre enorme, como viene siendo habitual).
Tenemos el primo tuerto (Adrián Lastra), hipocondríaco, que siente terror si va más allá de la M-30 después de que en la guerra fuera un héroe.
La vida va a cambiar para todos. Tendrán que tomar decisiones y hacer frente a su principal rival, ellos mismos. Como cuando vas a desayunar y no sabes si elegir galletas o magdalenas, porque las dos te gustan por igual y con las dos vas a ser feliz. Pero hay que elegir…
Lo dicho, una historia sencilla, entretenida, amable y divertida que pudimos disfrutar en un pase para bloggers tras el que estuvimos acompañados por Sánchez Arávalo y Antonio de la Torre. ¿Primos sí o primos no?, nos pregunta De la Torre. Primos sí, por supuesto.
