Mel Gibson nos consigue involucrar en su lucha por la libertad de los escoceses, frente a los tiranos ingleses, eso si salpicados de hemoglobina y de violencia. La cinta que en ningún momento decae, recuerda a los clásicos, las interpretaciones son correctas y la fotografía esplendida.
Este largometraje consigue mantenerte apegado a la butaca del cine, o al sofá de casa durante las casi tres horas de duración. En mi opinión merecidos los cinco premios Óscar que se llevó. Una película para disfrutarla solo o acompañado de la familia.
Un tipo de cine, que nunca te cansas de ver. Conviene revisionarlo de vez en cuando.
Lo mejor: LA BSO Y LA FOTOGRAFÍA
