"El bufón de la corte" Es sin lugar a dudas la película que mas veces habré visto de este actor y la que mas recuerdos me trae de mi infancia. La recuerdo siempre con una sonrisa eterna en mi rostro debido a que es sin dudas la mas divertida, la mas burlona y la que mas es recordada por el buen cinéfilo. Destacar que ya cuando rodó esta película, el actor Danny Kaye ya estaba dando los últimos golpes cinematográficos de su carrera. El film se engranda aun mas al tener en ella entre los que acompañan a Danny Kaye a actores y actrices de tan alto nivel como son Ángela Landsbury, la eterna Jessica Fletcher de "Se ha escrito un crimen" o Basil Rathbone, el villano por excelencia del cine de aventuras de los años 30 y 40, era un magnifico espadachín en la vida real. Además de ser un excelente actor en otros films, como la famosa saga que rodó conjuntamente con Nigel Bruce como acompañante en las aventuras del mas famoso detective, Sherlock Holmes (saga que debo volver a ella dentro de poco). La cinta fue realizada por Melvin Frank y el co-director Norman Panama, también guionistas de la misma, los cuales ya habían trabajado anteriormente con el actor en varias de sus comedias, como fue "Un Gramo de Locura". Los dos realizadores hicieron un excelente trabajo realizando unas secuencias impecables y realmente muy divertidas.
SIPNOSIS.
Hubert es el bufón de la corte del rey Roderick I, hay un plan para destronarle y devolver al trono a su rey legítimo. El pobre de Hubert se enamorará de una bella doncella, la cual tiene que ver con ese plan de derrocamiento real.
Divertidisima comedia, llena de enredos y equívocos, algunos de ellos realmente desternillantes. Con un Danny Kaye impresionante y en plena madurez de su talento. La película pese al paso del tiempo se sigue disfrutando como la primera vez que la vi, el recuerdo no se ha agriado y todo el talento del Hollywood de esos años sigue en primera linea con esta comedia de diversión asegurada.
Lo mejor: Danny Kaye,todo el plantel de acompañantes,la diversion asegurada.
Lo peor: Pues nada que yo sepa o vea.
