An education estuvo nominada al Oscar a la Mejor Película el año pasado. No fue la única nominación, pero vayamos por partes. Estuvo nominada como Mejor Película porque es una historia sencilla, bien contada, con el ritmo apropiado, una historia de amor y de desamor, de aprendizaje, la historia del descubrimiento de la vida; porque te lleva a los años 60 pero te parece que podría pasar en cualquier época. Porque te deja con ganas de más, con buen sabor de boca.
An education también tuvo una nominación al Oscar para su actriz protagonista, Carey Mulligan , prácticamente una desconocida que sorprendió con una interpretación que llena toda la película. Solo por verla a ella, merece la pena ver An education. Natural, fresca, sencilla, como la película, como la juventud que representa. Sin más adornos en su interpretación que los necesarios. Tal cual. Y todo en un personaje que tiene que ir pasando por muy diferentes fases, con sentimientos enfrentados, y que nos transmite estupendamente. En todo momento sabemos qué le está pasando a Jenny, por qué hace lo que hace y qué es lo que siente.
An education , por último, estuvo nominada al Oscar al Mejor Guión Adaptado. Nick Hornby (Alta fidelidad) se basó en un ensayo autobiográfico de Lynn Barber para conseguir un guión en el que no sobra ni falta nada.
La pasión en estado puro, con sus errores y sus aciertos, el amor por encima de todo y el querer vivir la vida como si hoy fuera el último día. An education te empuja a ir un poco más allá, a romper con las ataduras. Otra cosa es que nos atrevamos.
