Dentro de los beneficioso del forzado encuentro, es que ambos hermanos descubren que sus diferencias en la adolescencia casi no existían, ambos gustadores de la hierba alucinógena heredada de sus madre y de los pequeños placeres que se esfumaron con el tiempo. La vuelta a las raices le hace muy bien a la relación y donde el profesor conoce a una hermosa chica. Pero las intenciones de querer abarcar y ser líder en distribución de la original creación de marihuana, los aleja a tal punto de sus convicciones y valores ya no son los mismos lo que desata pugnas.
Lo que llama la atención de la cinta es la proyección de la poca convicción que tiene la hora de encarar el material, divaga por momentos y te hace perder el interés en largos trayectos. Norton es creíble y el efecto de reunir a los dos hermanos para rememorar la simpleza de la vida de antaño y las complejidades del adulto actual, se entienden pero los baches del guión son evidentes que deambula entre el drama y la comedia.
La cinta esta escrita y dirigida por Tim Blake Nelson que por momentos se le escapa de las manos la mezcla de géneros con los que cuenta la cinta que se torna bastantes sangrienta. Carece de la comicidad cuando es comedia y de espezor dramático cuando debe hacerlos, a medio camino queda. Por momentos se acerca al desenfado de “Pineapple Express" pero más que nada porque hay bastante humo en pantalla, ahí no se queda atrás. Hay que poner atención con la chica que abre en una erótica escena de insinuación con el profesor en su oficina, es Lucy De Vito, hija del comediante Danny de Vito tan célebre en los ochentas y noventas.