Los directores que provienen de la realización televisiva y que con su tercer largo se están haciendo un hueco en el panorama cinematográfico argentino, tienen como premisa un estilo de comedia contenida muy particular.

★★★☆☆ Buena

El vecino, dícese el hombre de al lado, no se elige. Así reza el slogan publicitario de la película argentina dirigida por la dupla Mario Cohn y Gastón Duprat. Directores que provienen de la realización televisiva y que con su tercer largo se están haciendo un hueco en el panorama cinematográfico argentino. Lo están haciendo con un estilo particular, basado en una comedia contenida y condimentada, a partes iguales, con diálogos y gestos. 

Para empezar, el cine de Cohn y Duprat tiene como tema la retórica entre forma y contenido. O mejor dicho, cómo le damos contenido a la forma. O incluso, cómo la forma inunda el contenido a tal punto que hace que se desvanezca. En conclusión, la supremacía de la forma es sinónimo de vacío en una sociedad que apuesta, sin concesiones, a la imagen, es decir, lo que vemos. 

Los directores apuntan en cada una de sus películas a dicha reflexión. Empezaron con su tercera película YO, PRESIDENTE, a modo documental se entrevistan a todos los presidentes democráticos después de la última dictadura militar en Argentina. Un trabajo de despojo de la imagen pública, captando aquellos momentos más íntimos y cotidianos de los expresidentes. Siguieron con EL ARTISTA. Ficción que asiste a la deconstrucción del arte, del negocio que gira entorno a lo meramente superficial.  

La imagen pública, la obra artística y, en esta última, la arquitectura ponen el foco en la forma. El conflicto aparece cuando dicha forma pesa más que el contenido. Y a qué hace referencia el concepto de contenido, lo que subyace a la forma. La (in)comunicación, las relaciones humanas, el discurso, las inquietudes, las necesidades y las emociones, por ejemplo. La forma debería ser el modo en qué el hombre expresa todas esas cosas.   

En su última película aparece el conflicto disfrazado de drama doméstico. Aparece en el momento en que el hombre de al lado, dícese vecino,  rompe la pared para construir una ventana. Tiene la necesidad imperiosa que entre luz a su casa, algunos de los rayos de sol que le sobran a Leonardo. Éste diseñador gráfico, el que reside en la única vivienda construida por el arquitecto francés Le Corbusier en Argentina. Demasiado nivel para acercarme a un tipo “grasa” y ponerse en su lugar. Ese hecho deriva en el conflicto personal del protagonista, punto de vista único en la película, también representado en su casa. Llena, repleta, de formas pero vacía de contenido, emociones. 

El hueco en la pared contigua, a modo de medianera, actúa como detonante para mostrar el vacío de Leonardo, su fracaso. Incapaz de relacionarse con los demás, siendo el centro el deterioro en los vínculos con su mujer e hija. Otra cosa será que Leonardo reconozca su infelicidad. La esperanza es Víctor, interpretado espléndidamente por Daniel Aráoz. El personaje que mantiene, por encima de todo, sus valores. 

Finalmente, reflexiones colaterales entorno a lo entendemos como privacidad, y cómo esto determina las relaciones con nuestro entorno en la sociedad contemporánea. Y dos referencias cinematográficas: una clásica, LA VENTANA INDISCRETA y, otra autóctona, el cortometraje argentino imperdible titulado MEDIANERAS.   

publicado por José Antonio Bermúdez el 5 octubre, 2010

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.