La trama se mueve continuamente en el debate sobre el concepto de héroe y en el límite difuso entre el bien y el mal. El Joker es un sociópata cuya única función es crear el caos, y para combatirlo se generan dos frentes: uno encarnado por el fiscal Harvey Dent que combate el crimen con la ley en la mano, y por otro lado la justicia de Batman que opera al margen de la ley cuando ésta se hace insuficiente para encerrar a los criminales. Dos frentes que a veces chocan pero que se complementan en su lucha contra el mal.
El virtuosisnmo visual de Nolan es manifiesto. Los efectos especiales son espectaculares y verosímiles, algo cada vez menos frecuente en la películas basadas en comics y en las de acción en general. El diseño de producción está muy logrado y la música es muy adecuada.
Respecto a los pesonajes, Christian Bale interpreta a Bruce Wayne con la misma solidez que en Batman begins aunque su protagonismo en la historia se ve mermado respecto a su precedente. El personaje de Rachel creo que ha ganado solidez al sustituir a Katie Holmes por Maggie Gyllenhal. El trazado más interesante en cuanto a evolución del personaje lo lleva Harvey Dent, interpretado espléndidamente por Aaron Eckhart, y la estrella de la fiesta, el motor de todos los conflictos desarrollados en la trama, es sin dudas el Joker, un personaje siniestro y pasado de vueltas magistralmente interpretado por el tristemente fallecido Heath Ledger. La guinda de este estupendo pastel interpretativo la ponen los secundarios de lujo que retoman sus personajes de Batman begins con la misma eficacia y ese buen hacer de los grandes veteranos: Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman.
Lo mejor: La atmósfera del film y el Joker.
Lo peor: El montaje demasiado fragmentado en algunas coreografías.
