Inception es algo más que una trama intrincada (que, por otra parte, se sigue fácilmente). Es una maravilla visual, un juego de realidades, de efectos, de ¿y por qué no? Tenemos a nuestra disposición todo lo que da de sí la imaginación, ¿por qué no aprovecharlo? En los sueños, como en el cine, todo es posible, así que disfrutemos. Inception es una película sobre el peligro de algunos sueños y, sobre todo, de algunas ideas, sobre lo frágil que es la mente humana y el riesgo de jugar con ella.
Leonardo DiCaprio, un actor que con cada película crece más, protagoniza una historia de la que es mejor no saber nada y nos irá guiando por diferentes estados del subconsciente. La narración tiene algunos desajustes en cuanto al tiempo (así dicho, si no se ha visto la película, parece una locura, pero es así), pero nada que no se pueda entender si nos ponemos en la piel de una persona que tiene que narrar una historia con sentido dentro de las dos horas y media que no debería sobrepasar ninguna película (y ya es tiempo; sólo al director de Memento y pocos más les concedo el beneficio de una duración tan extensa).
Posiblemente, y con permiso de Toy Story 3, la película del verano. Déjate llevar por una fantasía onírica en la que lo racional y lo irracional van un paso más allá para terminar fundiéndose a cada instante.
Lo mejor: Una historia original, con ritmo, y muy buena visual y artísticamente hablando
Lo peor: El abuso de la música efectista y algunos desajustes temporales en la narración
