La atmósfera del film resulta inquietante, absorbente y fascinante, algo que a Scorsese se le da muy bien como ya había demostrado en Gangs of New York (2002), la primera vez que trabajó con Di Caprio. En aquella ocasión Leonardo hizo un gran papel pero la estrella de la función fue Daniel Day Lewis. Después vendría El aviador (The aviator, 2004), donde sí acaparó todo el protagonismo interpretando al famoso productor y magnate Howard Hughes. La tercera ocasión en que trabajaron juntos, Marty ganó el Oscar a Mejor Director con Infiltrados (The departed, 2006), en la que el papel de Leo, aunque bueno, se vio ensombrecido por la gran presencia de Jack Nicholson y Mark Wahlberg. Ahora en Shutter Island , vuelve a monopolizar toda la atención a pesar de estar secundado por un elenco de lujo con nombres como Ben Kingsley, Mark Ruffalo, Emily Mortimer y Max Von Sydow.
La película se basa en la novela homónima de Dennis Lehane, autor también de Mystic river, que fue llevada a la pantalla con gran éxito de crítica y público por Clint Eastwood en 2003.
En definitiva Shutter Island nos ofrece más de dos horas de metraje en las que el espectador se sumerge en un entramado tortuoso plagado de giros de guión, imágenes oníricas, estética oscurantista, nostalgia de los clásicos y juegos psicológicos.
Lo mejor: La atmósfera creada por Scorsese.
Lo peor: Alguna que otra caída de ritmo.
