La dirección de Eastwood es tan sencilla como eficaz, y la interpretación del carismático Morgan Freeman como Mandela es magnífica. Por otro lado Matt Damon encarna correctamente al capitán del equipo. La ejecución del partido de rugby está muy bien tratada al introducir en paralelo pequeños retazos de como diferentes grupos de personas en todo el país siguen con gran interés el evento deportivo. Quizá se podría recortar algo de metraje en la parte de la gran final, especialmente imágenes de las melés que a veces pueden resultar redundantes, pero en general mantiene el interés y acaba emocionando. Los planos generales de las gradas hasta los topes de gente enardecida agitando banderas, son espectaculares, así como algunas tomas aéreas de Ciudad del Cabo.
El hecho de la historia humana tras el evento deportivo recuerda en cierto modo a Evasión o victoria (Escape to victory, John huston 1980) en la que un oficial nazi fanático del fútbol, decide organizar un partido que enfrente a la selección alemana con un combinado de prisioneros Aliados, como acto de propaganda. En el caso de Invictus tiene el valor añadido de que se trata de un caso real.
En definitiva podemos comprobar como dos monstruos del Séptimo Arte, Eastwood tras las cámaras y Freeman dando la cara, nos demuestran que la veteranía es un grado y que ambos siguen en forma.
Lo mejor: Morgan Freeman y el optimismo y buen rollo que transmite la película.
Lo peor: Demasiados planos de las melés durante el partido.
