Steve McGowan se ha propuesto vengar la muerte de su padre, asesinado por uno de los hombres del cacique Miller. Pero éste contrata los servicios de un famoso pistolero llamado Sábata, y le encarga la misión de matar a Steve.
Vamos que estamos ante un pésimo film del oeste, que no consigue crear una historia ni siquiera creíble. Y lo poco que consigue (negativamente) es alcanzar un cierto desbarajuste en todo su entramado argumental, pues la trama es de simplista como torpe. Lo único salvable es la participación de Fernando Sancho, un excelente actor que aquí vuelve a repetir su eterno papel de villano-bueno con orígenes mejicanos. La película esta mal rodada, se nota su bajo presupuesto, pero aun así la cámara tiembla, la música interrumpe de manera violenta y repetitiva cualquier escena de acción y las localizaciones son escuetas. Una película que en verdad no aporta nada, mas bien parece un intento baldío de compaginar el cine genuino del oeste con el cine cómico de aquellos años 70. Donde el spaguetti western ya estaba en una grave fase de desaparición.
Lo mejor: Fernando Sancho
Lo peor: Todo
