Con estas presunciones me dispuse a ver Luna Nueva, y debo añadir que esta segunda parte supera a la primera, aunque este no es un mérito considerable. Desde el principio se nos advierte de qué va el asunto, un primerísimo plano de la portada de Romeo y Julieta del inmortal Shakespeare nos adelanta gran parte de la trama. En esta ocasión, la protagonista Bella, Kristen Steward la encarna con mejores dotes que en la primera entrega, será abandonada por el hombre de su vida. En este estado de soledad maldita empezará a trabar amistad con Jacob (Taylor Lautner) que poco a poco irá cogiendo afección por esta joven con tendencias suicidas.
Y en esto consiste la trama, un trío amoroso imposible, y más cuando los aduladores pertenecen a razas antagónicas, la eterna lucha entre los vampiros y los hombres lobos permanece inalterada. La entrada de Jacob, interpretada por el esteroizado Taylor Lautner, da un aire fresco a la sosa historia de Bella y Edward. Las dos horas de metraje llegan a hacerse pesadas, sobre todo en su parte central, menos mal que la mafia italiana consigue amenizar el desenlace.
El resultado es una película para hacer caja, una historia prevista para los (millones de) amantes de la saga Crepúsculo, a los que seguro encandilará esta segunda parte, y más al género femenino, pues en cada fotograma las “exigencias del guión” obligaban a algún actor a aparecer semidesnudo. Para el resto de los mortales, una película que roza el entretenimiento y que decepciona con un final que corta, y malamente, la trama. Habrá que esperar medio año para ver cómo continúa la pasión de estos tortolitos, bendito Shakespeare con su Romeo y Julieta…
Lo mejor: Supera a la primera parte.
Lo peor: Su final inexistente.
