Número 9 es una de las propuesta más originales e insólitas del festival de Sitges, la película coge a varios personajes que podrían aparecer en Toy Story y los sitúa en un entorno postapocalíptico a lo Mad Max. El filme narra las desventuras de un peculiar grupo de muñecos de trapo que, tras la destrucción de la humanidad, deben enfrentarse a la máquina que causó tal estropicio. La historia y la estética dotan a la acción de una cierta cualidad steampunk y la cinta cuenta con una imaginería muy característica, influenciada por gente como Jan Svankmajer o el mismísimo Tim Burton, que aquí ejerce las labores de producción.
La cinta destila nostalgia y clasicismo por los cuatro costados, y en un principio debía estar rodada en stop-motion, algo que le añadiría más personalidad al invento pero que seguramente reduciría su público potencial. La película dispone de dos pesos pesados como son su poder visual y el atractivo de su premisa, pero su narración es más convencional y nada de lo que nos cuenta resulta muy emocionante o conmovedor. Eso sí, el filme opta por la imaginación como único remedio para una derrota inevitable y ¿quién puede resistirse a eso?
