Mucha sangre y pocas nueces. El minero es una mezcla entre “Jason” y “Darth Vader” ya que usa una máscara de gas que cubre su rostro y en vez espada láser mata con un pico

★★☆☆☆ Mediocre

Sangre a borbotones, mutilaciones, picotazos en la cabeza son la tónica de esta apuesta de terror que parece un pastiche de varias cintas de terror. Es como si Jason de “viernes 13” se hubiese quitado su característica máscara y se colocará traje de minero para atacar a sus victimas, así de poco original es esta propuesta que si viene cierto tiene aspectos interesantes en sus entrega visual que entrega 3-D pero su guión y las actuaciones no son de los más convincentes.  La trama esta situada en una pequeña localidad minera llamada Harmony. Después de una terrible masacre a la entrada de una mina donde se organizaba una fiesta juvenil, diez años más tarde, Tom uno de los sobrevivientes y heredero del lugar, regresa al pueblo en el Día de San Valentín, sigue obsesionado por las muertes que causó. Luchando para hacer las paces con sus amigos y miembros de la mina, se enfrenta con sentimientos hacia a sus ex-novia, Sarah, quien ahora está casada con su mejor amigo, Axel, el sheriff de la ciudad. Justo con su llegada la peor de las pesadillas de la ciudad ha regresado, el hombre con traje de minero con mascara de gas que cubre su rostro, vuelve a matar otra vez. En adelante las masacres,  cabezas cortadas por las palas, los chorros de sangre, y los ojos ensartados en picos son la tónica que indica que los que tienen estomago débil se pueden impresionar por momentos.   La cinta es un remake del original "My Bloody Valentine", fue lanzado en 1981, en la época franquicias de horror como "Friday the 13th" se eran “Evil dead” de Sam Raimi copaban la pantalla. La cinta de Patrick Lussier explota descaradamente lo retro y el gore,  llena de clichés del cine de terror ochenteno que siempre se va a ver con alguna chica que buscará cobijarse en uno, es lo ideal. El error más grave de la película es pensar que bastaba con el atractivo que lo otorgaba con el 3-D ya que en algún momento cualquier realización debe sostenerse por si sola y es ahí donde precisamente esta principal carencia que la hacen una más del montón.  No puede pasar inadvertido la secuencia de la actriz Betsy Rue, la cual podemos ver en Halloween 2. Esta merece algún tipo de mención honrosa por su secuencia record de desnudez gratuita en el cine que la hace llena de energía en forma destacada en lo que podría ser la secuencia más larga en cuestión y que obviamente se pasea desnuda escapando del asesino largo tramos y con solamente las botas puestas. Pero nada salva el naufragio a San Valentín Sangriento, inclusive su titulo es forzado ya que son solo matanzas que transcurren ese día, pero de amor nada, solo sangre y viseras a la vista.    
publicado por David Lizana el 24 septiembre, 2009

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