La película no puede ser más wilderiana, pero no sólo destaca por los diálogos, también el aspecto técnico es digno de mencionar: así, la secuencia del arranque, donde Wilder nos enseña un bullicioso mercado, está muy lograda; de la misma forma, los decorados
del barrio parisino resultan muy adecuados para el desarrollo de la historia.Para el reparto, Wilder utilizó la misma pareja de actores que tanto éxito consiguió con El Apartamento (The Apartment, 1960). Aunque Irma la Dulce no está a la altura de la primera, si consigue entretener y tiene momentos realmente memorables, como la proposición que Irma le hace al policía de convertirse en su “protector”; los diversos trabajos que tiene que hacer a escondidas Jack Lemmon; o la intervención del camarero polaco Moustache (Lou Jacobi) en diversos pasajes de la cinta.
Una curiosidad: es la primera película de James Caan, aunque no aparece en los créditos; otra, también relacionada con el casting: Wilder pensó en Marilyn Monroe para el papel de Irma y en Charles Laughton para el de Moustache; ambos murieron antes de comenzar el rodaje.
