
Fenomenal película con un Aaron Eckhart que nos recuerda al dos caras de Dark Knight cuando tenía su lado mas bueno.
Eckhart es el portavoz de la gran empresa tabacalera. Se puede decir que es el que se come los marrones. Sin embargo, está en ese puesto porque vale. Su labia le precede es capaz de convencer a cualquiera con sus argumentos.
Lo irónico, es que hace creer con su formas, que el tabaco realmente no es malo, aunque claramente lo és.

El problema llega cuando Nick (Eckhart) le confiesa a una periodista (Katie Holmes) con la que se enrolla, que su trabajo lo hace para pagar la hipoteca y manunteción de su hijo, que vive con su madre y otro hombre. Sin quererlo, todo sale a la luz y la cosa se le pone chunga a Nick…
El desarrollo de la película es realmente bueno. Y puede pasar claramente por algo real, que de hecho ha pasado. El momento en el que a las cajetillas de tabaco le pusieron esas tarjetas con calaveras y mensajes catastrofistas, pasan por el film.
Es una pelicula en la que se nos habla de la manipulación. Y aunque hay grandes momentos irónicos, sigue un curso muy recto y contundente.
Eckhart está sublime. Y sí, recomiendo altamente ésta película, que si bien no tiene nada que ver con El Dilema (Mi pelicula favorita), si que la roza en el sentido de lo que nos quieren dar a conocer y se guardan. El mundo tabacalero es eso, un mundo enorme, lleno de gente, agentes y portavoces.
Lo mejor: Aaron Eckhart. El momento en el que debe decir ante el tribunal si el tabaco perjudica. La visita al hombre Marlboro.
Lo peor: Rob Lowe
