Revisando estos últimos días algunas cintas por cable, he tenido la oportunidad de volver a ver la que hasta el momento constituye sin lugar a dudas la mejor remake de horror de películas orientales. Estamos hablando de “La Llamada”, protagonizada por una correctísima Naomi Watts y dirigida por el entonces ascendente Gore Verbinski, quien luego se embarcaría en la trilogía de “Piratas del Caribe”.
La cinta comienza relatándonos la misteriosa muerte de Katie (Amber Tamblyn) quien aparentemente estuvo en contacto con un misterioso video que predice la muerte de quien lo ve en un plazo de siete días. Luego de que otros tres adolescentes vinculados con la víctima sufrieran también misteriosas muertes, la periodista Rachel Keller (Naomi Watts) decide investigar la procedencia del misterioso video y tratar de descubrir la verdad oculta detrás del mismo.
El guión de la cinta corrió por cuenta del más que convincente Ehren Krueger, creador de varios libretos muy pero muy buenos, entre los que podríamos citar los hechos en “Intriga en la Calle Arlington” y “La Llave Maestra”, como así también en un filme aparentemente menor pero muy bien armado como “El Impostor”, con el protagónico de un siempre convincente Gary Sinise. Aquí Krueger brindó un guión que a mi modo de ver es una verdadera joyita, ya que no sólo se tomó todo lo bueno de la cinta original japonesa, sino que se construyó un libreto con muchísimos más detalles en cuanto a su entramado de suspenso y terror y se dotó al filme de un argumento excelentemente armado de principio a fin. Esos detalles que Krueger decidió insertar en el guión, son los que en definitiva hacen que la cinta crezca en su interés a medida que las escenas avanzan sin tener la película ni un sólo momento de respiro, ya sea porque hay muy buenas escenas de suspenso o porque lisa y llanamente la historia que se cuenta y que nuestra protagonista investiga a lo largo del metraje está tan bien armada que literalmente no hay forma de aburrirse con el visionado del filme.
Otro de los puntos fuertes de la cinta es sin dudas la excelente dirección de Gore Verbinski, quien procuró trasladar todos los detalles del guión de la mejor manera a la pantalla, y literalmente hizo un trabajo excelente. Muy bien en el manejo de cámaras y excelentemente bien en el narrado de todo el filme en general, brindando un producto que entretiene desde un comienzo y que no para hasta su coherente resolución. Ayudado por una tremenda dirección de fotografía de Bojan Bazelli y por una excelente banda sonora del fenomenal Hans Zimmer, Verbinski ofrece un trabajo solvente detrás de cámara, dotando a la película de suspenso cuando era necesario y de algunas que otras escenas de terror bastante bien logradas, como la genial secuencia desarrollada en un ferry.
Con respecto a las actuaciones, tenemos a un reparto muy convincente en líneas generales, empezando por una impecable Naomi Watts, en el papel más exitoso de su carrera hasta ese momento, demostrando en todo momento bastante ductilidad con su personaje y mostrando la credibilidad necesaria para que el espectador se compenetre en la trama de suspenso que el filme nos cuenta. Otro que hace un trabajo muy correcto es Martin Henderson, relacionado sentimentalmente con el personaje de Naomi Watts y comprometido con ella para la investigación de los acontecimientos. Henderson se desenvuelve mayormente en roles secundarios, pero posee el talento suficiente para llevar adelante roles protagónicos de muy buena manera, como bien lo hizo en una interesante película del año 2007 titulada “Batalla en Seattle” (“Battle in Seattle”). Creo que la única desilusión del reparto es la floja actuación de David Dorfman, quien no llega a realizar una convincente actuación, como sí lo hizo en “La Llamada 2”.
En definitiva, “La Llamada” es hasta el momento, la mejor remake del denominado J-Terror. Una cinta que brinda un guión plagado de sorpresas y detalles en todo el metraje y que cuenta con excelentes escenas de terror y suspenso, dueñas de una narración muy convincente.
