Su fuerza no se limita a un solo aspecto, sino que abarca tanto un guión redondo y perfecto dotado de diálogos ingeniosos y sobresalientes, una puesta en escena concisa y limpia, un montaje que a pesar de los saltos temporales no deja cabos sueltos y no resulta para nada desconcertante, una banda sonora espectacular y unas interpretaciones asombrosas por parte de todos los miembros del equipo. Sin duda, Reservoir Dogs es cine independiente de altura, un film digno de cualquier alabanza que poco tiene que ver con la verborrea vacía que supuso el penúltimo trabajo de Tarantino, Death Proof, tan vacía y simplona que resultó tremendamente decepcionante.
Cargada de crueldad y provista de un final atroz, he aquí una joya cinematográfica de obligada visión para los amantes del cine, porque aquí hay a raudales. Todo rebosa sentido de la maravilla y pasión por la mayor variedad de géneros. Es una obra definitoria de la personalidad del director (aquí también actor), en la que existe tal cantidad de sub-lecturas que es fácil dejarse la mayor parte de datos en el tintero, así que, para rematar la faena, diré que es grande, muy grande, y engancha prácticamente desde el principio, ya que su original estructura (original hace más de diez años, claro) invita a seguir la historia de todos los personajes con interés, pues los detalles relevantes van entrando pausadamente pero sin dejar descanso alguno. El final es, simplemente, apoteósico, tenso y sumamente brillante.
De quedarme con algo en particular, me quedo con Tim Roth, pues su papel y su trabajo son un prodigio.
Un 10.
Lo mejor: TODO un guión redondo y perfecto dotado de diálogos ingeniosos y sobresalientes, una puesta en escena concisa y limpia, un montaje que a pesar de los saltos temporales no deja cabos sueltos y no resulta para nada desconcertante, una banda sonora espectacular y unas interpretaciones asombrosas por parte de todos los miembros del equipo.
