Si además aderezamos todo con un buen puñado más de tópicos como los juegos de azar, el amor a la madre o el dichoso argentino narrando todo como voz en off de la conciencia de la vida tenemos más o menos la visión global de Rudo y Cursi.
¿Han visto ustedes Goool! o su segunda parte (que por cierto ya tienen lista la tercera)? Si, esa película de un pobre mejicano que cruza la frontera de Estados Unidos y acaba gracias a un ojeador en un equipo de primera en Inglaterra. Pues esta es la versión pobre, mejor dicho, muy pobre, de la misma.
Con la presencia de Diego Luna y Gael García Bernal, por aquello de mantener el orden del título y en el papel de argentino al de siempre, Guillermo Francella, y Carlos Cuarón (hermano de Alfonso Cuarón) en la dirección, la película que pretende ser una comedia, acaba perdiendo mucho fuelle a los pocos minutos. Y no es sólo porque verdaderamente el guión sea una mera anécdota que se alarga de forma innecesaria, es además porque con tanto argot mejicano y argentino abruma tanto que la comprensión debería completarse con un buen sistema de subtítulo.
Quizás de este equipo se esperaba una alineación más eficaz, una delantera más potente y sobretodo más ganas de atacar. Al contrario Rudo y Cursi acaban en posición de descenso.
Lo mejor: Los momentos musicales de Bernal. ¡Impagable!
Lo peor: Que su punto álgido se alcanza a los cuarenta minutos de metraje y luego le sucede una caída en picado.
