Albert Pyun insistía en mundos apocalípticos al igual que sueños radiactivos en un coctel que contando con Van damme que saboreaba sus momentos de gloria tras Kickboxer "estrenada ese mismo año" evidentemente es un relato tipo Mad Max pero a cambio de los coches tenemos patadas por doquier. La cosa va más o menos de un tipo que reparte collejas a diestro y siniestro, conoce una chica que tiene una información vital para la salvación. Entran en escena los malos que necesitan la información comentada, ¿Para que? Pues para que va a ser, con ella dominaran el mundo y todo eso, de repente lo que prometía ser una combinación entre las mencionadas Kickboxer y Mad Max se le mete Terminator de por medio con un cyborg sacado del todo a cien.
Aunque chirríen en muchos momentos, en otros los efectos especiales y maquillaje cumplen su función, teniendo en cuenta el presupuesto tiene su merito, la banda sonora es realmente encantadora con ese rock añejo característico del momento, los diálogos tremendos. Ver al belga soltándole a su enemigo eres una mierda es impagable. El montaje es una feria y creo que ya he comentado quien es el director. Vamos que ese hombre no mete un plano elegante ni por descuido y sin embargo que viva la madre que lo pario.
El filme entretiene en todo momento, su corta duración es un acierto ya que para lo que cuenta no necesita cargar más, llena de salvajismo y de oscuridad en una fotografía sorprendentemente conseguida, las interpretaciones no son demasiado buenas, es algo natural con lo que se debe contar desde un principio. Serie b en su máxima esencia, un hibrido de géneros y situaciones ya vistas aunque no por ello menos disfrutable, dejen los complejos atrás y simplemente disfruten. Las secuelas eso si son realmente patéticas.
Lo mejor: Entretiene, es salvaje y tiene buenas peleas.
Lo peor: Pues algunos efectos especiales y claro como te pares a analizarla seriamente
