Como gran fan de Jean Claude Van Damme debo reconocer que no ver a este cachas teñido de rubio enseñando músculo ha sido un golpe para mí en esta nueva revisión del clásico videojuego. Y es que La Batalla Final, la cinta del 94, tenía un punto cutre que era la mar de entrañable con su esquema de lucha contra el mal en 72 horas y sus escenarios de cartón piedra, los trajes coloristas y casi ridículos y personajes cogidos por los pelos. La lucha del americanísimo Coronel Guile (con tatuajes de banderitas incluidos) contra el sanguinario General M. Bison respondía a una exigencia del público de mamporrazos descerebrado que se ha modificado sensiblemente y aunque no cuenten con un cameo de Kylie Minogue, ¡lo que hizo esta chica en los noventa! , parece que el público potencial estaba deseando otro nuevo motivo para intentar ver algo decente del mítico juego.

Con el cambio de milenio hasta los fans del videojuego y del cómic exigen una pequeña elaboración de la adaptación de sus mitos. Un background comprensible y un cierto mimo a sus personajes favoritos. Por eso en esta nueva Street Figther hay que olvidar la existencia de la antigua y partir de cero para adentrarse en la vida y milagros de Chun Li, la chinita con moños que pasará a la historia por ser la primera heroína de videojuego que daba porrazos a los malos.

Chun Li es una niña feliz que crece junto con su adorado padre hasta que Bison, le secuestra. Diez años después la jovencita recibe un pergamino que la llevará a dejar todo lo que conoce y descubrir la degradación de su pueblo en la capital donde Guen, un miembro de la orden de la Telaraña, la adiestrará y le enseñará lo suficiente para intentar su venganza. Bien, supongo que cualquier fan del videojuego ya verá la ausencia de muchos personajes que deberían considerarse básicos.

La elección de Kristin Kreus, Lana Lang, parece, a priori, un acierto. Tiene un incuestionable número de fans y algo de experiencia en eso de las escenas de acción pero sobretodo es una chica guapa, única exigencia relevante para una película de artes marciales y tiros. Pero ella consigue volver a su antiguo manual de interpretación con caras ñoñas y ojos de carnero degollado que, unido a unos defectos no son muy logrados, provocan que tras cada escena de puñetazos tengas la esperanza de que aparezca el joven Superman a rescatarla. Daños colaterales de un casting televisivo.

Pues bien, semejante bodrio han conseguido montar. Mientras en La Batalla Final te daban suficientes motivos para reír a mandíbula batiente la pretendida profundidad de la Leyenda de Chun Li no te permite ni esta pequeña evasión como recurso. La línea pretende ser mucho más seria y sufrida tendente al sentimiento ñoño y a las peleas acrobáticas sin sentido devaluando a los pocos personajes que logran rescatar del videojuego hasta dimensiones épicas. Aunque mención especial merece lo que hace Chris "American Pie" Klein, ¡Inclasificable!

La trama, sacada totalmente de contexto, acaba por integrar corrupciones, policías e INTERPOL en algo que sólo tenía peleas callejeras y mucha adrenalina. Pero esta cerebrización de los hechos podía haber sido acertada de modo que el novato disfrutara y el amante del videojuego pudiera ver algo de carnaza en la pantalla. Para ambos, sin embargo, la película será una decepción. A los primeros les resultará aburrida y a ratos grotesca y a los otros simplemente indignante.



Lo mejor: El tirón de oreja de crítica y público que les haga desistir de tocar las cosas que estaban bien como estaban (aplicable a la próxima barrabasada que será Bola de Dragón)
Lo peor: Perder una hora y media de tu vida sin ver los musculazos brazos de Van Damme no es una buena idea, para ver algo malo mejor la del 94 que al menos te ríes.
publicado por Ana Belén Pacheco el 16 abril, 2009

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