Las prisas no son amigas del arte y crear hora y media de fotogramas al año no garantiza crear obras maestras. Vicky Cristina Barcelona da la impresión de ser una película no trabajada, poco pulida, sin el necesario proceso de fermentación y de afine que requiere toda obra de arte dispuesta a trascender. Esto es lo que eché de menos en esta película; el trabajo y la reflexión que si observé en otras películas de Allen, como en Match Point donde todo encaja como un perfecto reloj suizo. Tampoco el argumento nos depara demasiadas sorpresas. La reflexión acerca de las oportunidades perdidas y las mujeres atrapadas en una realidad de la que quieren huir es algo llevado muchas veces al cine. No significa con ello que no pueda ser traído de nuevo y expuesto, pero, si se hace, debe ser como una botella de champán recién abierta, llena de vivaces y refrescantes burbujas. La relación triple planteada entre Johansson, Bardem y Cruz tampoco me sorprendió, pues ya había visto expuesta la situación en Jules et Jim de Truffaut con mayores virtudes y aciertos y seguro que esa tesitura ha sido expuesta en otras obras cuya referencia desconozco.Hay veces que cuando el argumento o la dirección falla puede que el trabajo de los actores lo salve; ver por ejemplo El talento de Mr. Ripley con un impecable John Malkovich; pero, en este caso, el trío protagonista no nos deleita con una de sus mejores interpretaciones. Y, a riesgo de ser considerado antipatriota, para mí Penélope no merecía el Oscar. Quizás para mí lo único salvable sea el descubrimiento de Rebecca Hall, una actriz bella y glamourosa que mantiene mis esperanzas de que aparezca de nuevo alguna actriz tan maravillosa y elegante como Audrey Hepburn. Una película demasiado empeñada en mostrar las virtudes turísticas de Barcelona y Oviedo; con sensación de inacabada al llegar la pantalla negra y los títulos; que puede deparar un rato agradable y divertido, sin sensación de haber perdido el tiempo, pero que puede también plantear la pequeña comezón de que hay mejores maneras de perderlo. Al que no tiene no hay que exigirle, pero al que tiene y lo ha demostrado hay que exigirle siempre el máximo… despierta Woody.
Lo mejor: Rebecca Hall
Lo peor: Woody Allen dirige uno de sus trabajos más flojos