Esta comedia romántica para su correcta comprensión por parte del público depende mucho de los modismos de Minessota. Sin duda para los oriundos de allí debe ser genial la cinta pero dicho humor objetivamente son solamente boberías para tratar de sacar alguna carcajada forzada. Consigue más bien que el espectador no se compenetre y conecte con dichos detalles. Poco se sabe del pastel de carne, la música polca, la caza, ventiscas, hielo y la pesca de allí. Si le vemos el lado positivo es a lo menos es un intento turístico y eso si que es rescatable.
Película un poco insufrible en varios tramos, se ríe de la gente de las pequeñas ciudades, de sus expectativas ridiculizándolos mucho y con demasiados personajes que no aportan absolutamente a nada al nudo argumental haciéndolo débil. Un panorama predecible y con gusto a carne mustia que se seguro peleará los premios frambuesas en su próxima entrega.