Amanecer es el precioso título que tiene una película muda dirigida en 1927 por el alemán F.W. Murnau, uno de los primeros grandes directores de la historia.
Un campesino casado se enamora de una mujer de ciudad que está pasando unos días en el campo, ella le propone ahogar a su mujer y fugarse juntos a la ciudad y él lo planea todo para llevar a cabo el plan.
Murnau nos transmite mucha más complicidad y cariño entre los dos protagonistas que la mayoría de las películas románticas actuales y el mérito no es sólo del director, los dos actores principales están maravillosos, sobre todo Janet Gaynor que se llevó un oscar por su interpretación. Su mirada transmite muchas emociones y su interpretación no queda obsoleta por el paso por el tiempo al contrario de lo que ocurre con otras actuaciones del cine mudo.
Me hubiera gustado ver este film con los ojos de alguien de 1927 porque debió ser una auténtica maravilla en su época, los que vivimos ahora no la vemos igual porque ya hemos visto de todo, pero en aquella época había mucha más ingenuidad y el cine estaba dando aún sus primeros pasos. Por eso merece la pena ver películas como ésta, para conocer cómo comenzó el cine a ser un arte y quienes fueron los padres de todo lo que hoy conocemos como cine, Murnau fue uno de ellos, sin duda, gracias a obras como Nosferatu, Fausto y por supuesto, Amanecer.
