Hay un encanto típico de la comedia televisiva en esta folclorista visión cultural de la familia y del mundo gay. Se juntan dos mundos tan añejos y estrambóticos que ya de base resulta encantador. Cada vez que veo esta comedia no puedo evitar sonreír ante las ocurrencias de Paul Sorvino, padre de la criatura y el tortuoso desarrollo que toman los personajes ante cada nuevo escollo.
Frívola en ocasiones y realmente simpática a veces Mambo italiano encuentra el equilibrio justo para dibujar esta Jaula de Grillos a la canadiense plagada de personajes pintorescos, situaciones inverosímiles y guión tan descabellado que consigue el principal objetivo: hacer pasar un buen rato.
Lo mejor: El matrimonio Barberini
Lo peor: La hermana clavada a Janice Oh My God!. Desesperante.
